lunes, 20 de mayo de 2013

Ser superdotado ¿Es una virtud o un problema?



Si nos imaginamos como sería nuestra vida con un coeficiente intelectual más alto, que llegase a superar la media de la población, seguro que nos vemos con un buen trabajo, un buen sueldo, haciendo lo que nos gusta y satisfechos con nuestra vida profesional. Sin embargo, la superdotación intelectual puede convertirse en nuestro peor enemigo si no recibimos la ayuda adecuada.

Pablo tiene 45 años y sólo lleva ocho sabiendo que posee una alta capacidad intelectual, lo que ha marcado su vida hasta la actualidad. Estudió hasta 3º de BUP, pero no llegó a terminar su formación y sólo cuenta con el graduado escolar.

Tras su etapa educativa, estuvo 20 años trabajando como administrativo de una empresa, pero en 2008 fue una víctima más de la crisis económica y lo echaron a la calle. Fue entonces cuando Pablo se decantó por su verdadera pasión, la música. Montó una empresa de venta de instrumentos musicales, en la que actualmente trabaja, y se dedica a componer música, está preparando un disco y trabaja en un proyecto didáctico para dar difusión académica al Jazz en España.


Pablo siempre se sintió diferente y sufrió diversos problemas en su infancia y adolescencia. Según explica, su capacidad le supuso numerosas trabas, entre otras, que no cuenta con “estudios brillantes” y cree que de haberla descubierto antes, habría tenido más salidas profesionales al haber estado más preparado.

“Antes la situación era muy precaria y de mí se decían cosas muy dispares, que era disléxico, que tenía conflictos internos, etc…”. Siempre tuvo problemas sin saber a qué se debían, era muy tímido y se comportaba de otra forma, pero achaca a que “no había un interés especial” el que no se descubriese su capacidad. “Buena parte de la culpa está en la Administración porque no se han establecido unas normas y los profesores no están preparados para estos casos, pero la culpa la tenemos todos, incluso los padres”.

Alicia Rodríguez Díaz-Concha, presidenta de la Asociación Española para Superdotados y con Talento (AEST), explica a El Confidencial que cuando este colectivo no es atendido de la forma debida, “hay entre un 50 y un 70 por ciento de fracaso académico” y, una vez fuera del sistema educativo, “la Administración se desentiende de ellos”. Todo esto repercute en sus metas profesionales y personales, y en el propio país, que “desestima el potencial natural de estas personas”, haciendo que muchos lo desarrollen fuera de España.


Como la sociedad no saca provecho de este colectivo, “suelen establecerse como autónomos y los que tienen una mayor capacidad creativa optan por la escritura, pintura, música, informática y nuevas artes”. Además, el Estado no facilita ayudas a los superdotados, por lo que tienen que buscarse la vida “para encontrar becas o subvenciones”.

Otro de los problemas con los que Pablo se ha encontrado es con los prejuicios que existen sobre ellos. “Se tiene la imagen del empollón, pero no es así. Tampoco se corresponde la imagen que daría yo. No se puede mitificar a la gente en este asunto”.

Este hombre considera que la imagen preexistente sobre los superdotados “les condiciona mucho” y asegura que “si todos fuesen académicamente como la gente se imagina, no habría problema”. “Piensan que puedes ser bueno en matemáticas, pero no saben que la creatividad es una parte muy importante de la inteligencia”.


Tras descubrir que era superdotado se sintió “aliviado”

Pablo afirma que “estaba anulado” en su trabajo como administrativo, pero el enterarse de su capacidad fue “como encontrarse a sí mismo”. “No era resolutivo, estaba frustrado y creía sobre mí todo lo contrario de lo que hoy pienso”, explica y asegura que “si constantemente sufres con algo, no desarrollas tus cualidades por muy hábil que seas”. Cuando supo que era superdotado se sintió “aliviado” porque estaba “retrasado emocionalmente”. Ahora, este hombre “se está realizando y está desarrollando sus capacidades”.

Alicia Rodríguez habla de los problemas psicológicos que pueden llegar a desarrollar estas personas, ya que hay muchos casos de melancolía depresiva. “Es muy duro no encontrar un grupo afín, encontrarse solo e incomprendido desde menor. Si a esto se le añade, un mal diagnóstico, sea el caso de hiperactividad, déficit de atención, etc. y se le comienza a medicar, entra en un circulo patológico”.

Pablo considera que su superdotación le ha proporcionado cosas positivas “cuando ha empezado a sentirse atendido”. El hecho de sentir confianza en sí mismo le ha hecho crecer y descubrir cosas nuevas. “Ahora sí estoy triunfando. Lo que hago me tiene contento y es lo que quiero hacer, esto es un éxito. A mí el dinero no me importa, me importa ser feliz”, comenta.

Este compositor afirma que es “una maravilla encontrarte a tí mismo en la madurez” y explica que “está evolucionando muy rápido”, lo que le hace pensar lo que hubiese pasado si hubiese descubierto antes su superdotación.

Sobre el futuro de este colectivo, Pablo no se muestra muy esperanzado. Su hija, de 16 años, también tiene una alta capacidad intelectual y sus resultados son parecidos. Sin embargo, esto no le ayudará profesionalmente. “Ha tenido suerte de haber sido educada en valores, es una persona equilibrada y le irá mejor personalmente, pero no profesionalmente”, cuenta Pablo, que se muestra convencido de que aún hoy en día “no se cumplen las expectativas” de esta gente.

Desde AEST piden una educación “en equidad”, y no en igualdad, para poner fin al problema. “No son más, ni mucho menos que ninguna otra persona. Como tal deben tener desde temprana edad una atención educativa, familiar y social desde la normalidad, como todos los demás colectivos. No por ser más, sino por ser diferentes, y la diferencia debe integrarse desde la normalidad”.

La situación de Luis Muñoz, de 38 años, es totalmente contraria a la de Pablo. Luis estudió arquitectura y tras un año de Erasmus en Milán, donde trabajó como recepcionista de hotel y profesor de español, terminó sus estudios para dedicarse durante seis meses a trabajar como albañil para conocer de primera mano cómo funcionaba la profesión que había elegido.

A partir de 2003, comenzó a trabajar en un estudio de arquitectos en Leganés, en una inmobiliaria, en una promotora e, incluso, en una constructora. Tras esa etapa, apostó por las casas prefabricadas de madera y empezó con las tasaciones, a lo que se acabó dedicándose forma exclusiva. Sin embargo, a partir de 2009 la crisis económica también se cebó con él y se tuvo que poner a trabajar como agente de seguros.

Actualmente, es representante de una empresa de perfumes y ha dejado a un lado la arquitectura. “Las expectativas que se tienen nunca se terminan de alcanzar. Yo no estoy contento con mi vida laboral porque no he encontrado la estabilidad, pero creo que no tiene nada que ver con mi capacidad”, explica a El Confidencial. De todas formas, este hombre asegura que quizás, si se hubiese valorado su capacidad a tiempo, se hubiese podido enfocar su potencial de otra forma.

Sentirse diferente a los demás, una de las claves

Luis empezó a sospechar de su capacidad a los 16 años, cuando leyó un reportaje sobre el asunto, pero ya se sentía diferente desde tiempo atrás. Desde pequeño siempre sintió una hipersensibilidad fuera de lo común, pero fue a partir de la adolescencia cuando le surgieron los verdaderos problemas. “No terminaba de encajar con mis compañeros, tenía inquietudes y gustos que me callaba para que no me llamaran raro”.

Sus gustos abarcaban temas muy variados, pero no encontraba nadie con quien compartirlos. “O eres tú o estás solo”, dice Luis y comenta que intentó integrarse con el resto de sus compañeros, aunque de forma “artificial”. “No me gustaba salir e intenté ir a discotecas para estar con los demás, sin embargo, llega un momento en el que tienes que ser tú mismo”.


No fue hasta los 29 años cuando Luis confirmó que era superdotado. “Saberlo me marcó un antes y un después. Me supuso un punto de partida, se ordenaron todas las piezas de mi vida y comencé a entenderme mejor”. Hasta el momento, se sentía “frustrado y asegura que de haberlo sabido antes “hubiese podido rendir más académicamente y aprender a estudiar con eficacia”.

Por ello, apuesta por hacer una valoración temprana sistemática a los niños para descubrir si tienen una capacidad mayor o menor de lo habitual y recibir una atención adecuada. “El sistema académico es muy repetitivo y no fomenta la creatividad. Debería haber un cambio para que se aprenda de forma más dinámica y creativa, ya que cuenta más el equilibrio emocional que ser listo para aprobar”.

Además, alerta de los usos que se pueden hacer de la superdotación. “Se puede encauzar a hacer cosas buenas o malas” y por el bien de la sociedad se debería tener en cuenta para que no se emplee en la parte negativa. Explica que, por ejemplo, Hitler o Sadam Hussein eran superdotados.

Lo que sí asegura Luis es que “nunca es tarde” para descubrir esta capacidad porque “a partir de ese momento empiezas a sacarle rentabilidad”. Además, pone como ejemplo el de un socio de AEST, de 80 años, que acaba de darse cuenta de que es superdotado, después de toda una vida sintiéndose diferente, y ahora está “feliz y jovial”.


De todas formas, asegura que ser superdotado no ayuda a conseguir un trabajo acorde a sus capacidades. “Lo que interesa es gente del montón porque hay miedo sobre hasta dónde puedes llegar o de que peligren sus puestos de trabajo”, explica.

domingo, 19 de mayo de 2013

Cerca del 40% de los superdotados suspende la ESO


Cerca del 40% de los niños superdotados fracasa en sus estudios secundarios por falta de motivación y estímulo. Así lo expresó Javier Achirica, presidente de MENSA España, durante la reunión anual de esta asociación de superdotados intelectuales, que se celebró el pasado fin de semana en Lleida.

Para Achirica, los niños con mayor talento no reciben la atención que precisan en el sistema educativo actual. A diferencia de otros colectivos con necesidades especiales, no cuentan con programas específicos para ellos. “Es una carencia que no se cubre porque eso significaría más recursos económicos y personales, así que no se atiende y ya está”, señaló el presidente. “Nosotros recibimos llamadas de padres desesperados porque no saben qué hacer o dónde llevar a sus hijos, ya que los pocos centros especializados que hay están en las grandes ciudades, son privados y, como valen mucho dinero, no todo el mundo puede acceder a ellos”.

El presidente de MENSA propuso que, al menos, se organicen reuniones para orientar a estos padres. Según él, permitir que estos niños avancen uno o dos cursos con respecto al resto de los alumnos de su edad también sería beneficioso para ellos, siempre que se les deje compartir algunas actividades con otros chicos de su edad, “ya que, si no, sus necesidades intelectuales sí estarán cubiertas, pero las emocionales y sociales no”. Achirica puso como ejemplo el modelo de Estados Unidos, “donde se hacen tests de inteligencia en las escuelas, cosa que aquí no pasa, se crean programas específicos de atención a los superdotados y serlo está bien valorado a nivel laboral, de manera que muchos ponen su cociente intelectual en su currículum, cosa que aquí nadie hace”.

MENSA cuenta con 1.300 socios en España y unos 100.000 en todo el mundo. El único requisito  de admisión es superar un test de coeficiente intelectual y obtener una puntuación de 148 en la escala Cattell (que equivale a 131 en la escala Weschler, más conocida). Aunque 2 de cada 100 personas son superdotadas, la gran mayoría no pertenece a ninguna asociación. Muchos ni siquiera saben que lo son. El talento menos detectado, según Achirica, es el femenino: tan sólo un 20% de los socios de MENSA son mujeres. “Está estudiado que a nivel genético no hay ninguna diferencia, hay tantos superdotados mujeres como hombres”, asegura el presidente de la entidad. “Lo que pasa es que en España socialmente aún no está bien visto que las mujeres sean inteligentes y muchas optan por callárselo, no demostrarlo o incluso no le dan importancia. Pero esto poco a poco va cambiando.”

jueves, 16 de mayo de 2013

¿Los superdotados nacen o se hacen?


¿Un niño superdotado nace o se hace?

Nace. Superdotado significa que tiene una capacidad excepcional y que, además, la desarrolla de forma excepcional. El que sí se hace es el niño precoz. Éste es capaz de alcanzar ciertos conocimientos antes que otros, pero cuando llega a los 14 o 15 años, se iguala con el resto. A un niño superdotado en cambio no se le puede alcanzar nunca, ni con mucho esfuerzo, porque tiene una capacidad especial.

¿Cuándo se aprende a diferenciar lo real de lo imaginario?

Entre los 4 y los 6 años. Antes, el niño confunde la fantasía con la realidad. Lo mezcla todo y no tiene muy claro lo que pertenece a un lado y a otro. Hay muchos padres que creen que su hijo es muy mentiroso y no es así, pues lo que le pasa es que no es consciente de que miente y cree estar diciendo la verdad. Sin duda, separar lo imaginario de lo real es crucial en el aprendizaje del ser humano.

miércoles, 15 de mayo de 2013

¿Cómo saber si eres superdotado?


¿Soy superdotado?

Para saber si podrías ser superdotado o no, puedes revisar la lista de características que publico aquí. No es una lista exhaustiva, ni es necesario que cumplas con cada elemento de la lista. Si te sientes identificado y te reconoces en el perfil, lo más probable es que eres superdotado.

Características de un adulto superdotado:
- Tienes una fuerte sensación de ser diferente.
- Tienes dificultad de aceptar autoridad.
- Te afecta la injusticia hacía ti mismo y hacia otros.
- Te sientes a gusto haciendo las cosas solo.
- No te gustan los grupos.
- Normalmente te aburres en fiestas y cumpleaños.
- Otros no suelen entender tus chistes.
- Otros tienen problemas de seguirte.
- Piensas que no tienes razón ya que todos opinen diferente que tu.
- No eres conformista.
- En el colegio no encajaste bien en el grupo.
- Tienes una facilidad para resolver problemas ya que “ves” la solución rápidamente.
- Eres el tipo que quiere mejorar el mundo.
- Eres una persona muy leal.

- Te pones el listón muy alto y demandes mucho de ti mismo.
- Te aburres fácilmente.
- Odias que te repiten lo que acaban de decir.
- Te irrites con facilidad.
- Eres impaciente.
- Eres intranquilo en tu interior.
- Te preocupes frecuentemente.

- Cuando trabajes en algo puedes olvidar todo alrededor de ti.
- No te muestres al mundo, no te van a entender de todas formas...
- Tienes que explicar frecuentemente tus ideas o tu punto de vista, o simplemente no te tienen en cuenta.
- La gente te dicen; No seas tan complicado. ¿Siempre eres tan serio?
- A veces te atreves con todo, otras veces no te atreves con nada.
- Regularmente crees que tu trabajo no es lo suficientemente bueno.

- Tienes problemas de organizar tu vida.
- Retrases crónicamente cosas que debes hacer.
- Tienes problemas de arrancar cosas que tienes que hacer.
- Tienes problemas de acabar las cosas que estas haciendo.
- Tienes abierto muchos proyectos distintos y diferentes.
- Tienes una gran necesidad de estímulos.
- Tienes una alta sensibilidad para estímulos sensoriales.
- Eres propenso a la adicción.
- Eres creativo.
- Eres intuitivo.
- Tienes procedimientos fijos para hacer las cosas,

Aunque el método es poco científico, te da una buena idea acerca de tu superdotación. Leer más y, a lo mejor, realizar una prueba de CI te da más seguridad. Hablar con otros superdotados también ayuda ya que muchas veces son ellos que detectan con cierta facilidad a otras personas superdotadas.